Ana de las tejas verdes

Resulta especialmente significativo que los primeros textos literarios de Canadá provienen de la pluma de mujeres y no de hombres como suele suceder en otros países. Esto se debe a que cuando Canadá se estaba poblando, la literatura no era considerada un actividad masculina, por lo que fueron las mujeres las que empezaron a llevar la voz cantante en este campo. 

Dentro de la literatura canadiense destacan obras de autoras como Margaret Atwood o Alice Munro, pero si hay una obra de la literatura infantil y juvenil que goza del prestigio de ser una de las más vendidas en el mundo entero es Ana de las tejas verdes de Lucy Maud Montgomery. Esta escritora nació en la Isla del Príncipe Eduardo en 1874 y fue criada por sus abuelos maternos a cuyo cargo la dejó su padre al fallecer su madre cuando solamente tenía 21 meses. Ya de pequeña empezó a mostrar interés por la escritura y a los nueve años escribió sus primeros versos de poesía. Al hacerse mayor trabajó por un corto periodo de tiempo como profesora en un colegio, pero lo dejó para inscribirse en cursos de literatura inglesa en la Universidad de Dalhousie en Halifax (Nueva Escocia). Esto la convirtió en una de las pocas mujeres que en su época pudo ir a la universidad.

 

Lucy Maud Montgomery literatura canadiense Red Leaf

Empezó a hacer sus primeros pinitos dentro del mundo de la literatura con poemas e historias que enviaba a revistas estadounidenses, canadienses y británicas. En 1905 escribió Ana de las tejas verdes y envió el manuscrito a varias editoriales, pero al haber sido rechazado decidió guardarlo en una caja para sombreros. Años más tarde se lo encontró y tras volver a leerlo, decidió intentar que se lo publicaran. En 1908 la Page Company of Boston se mostró interesada y el libro se convirtió en un superventas que a día de hoy ha sido traducido a más de treinta idiomas. 

Ana de las tejas verdes narra la historia de una niña pelirroja de once años que adoptan unos hermanos solteros (Marilla y Matthew Cuthbert). Ana es una adorable chica curiosa que no para de hablar. Su gran imaginación y su carácter alegre consiguen cautivar a todo el público. De su mano se aprende a no menospreciar lo que se tiene en la vida a pesar de las condiciones difíciles que esta nos pueda deparar. Además, sus enseñanzas incluyen un canto a la amistad como prueba una de sus míticas frases: 

“Kindred spirits are not so scarce as I used to think. It's splendid to find out there are so many of them in the world.” (Las almas gemelas no son tan difíciles de encontrar como yo solía pensar. Es increíble ver cuántas puedes encontrar en este mundo.)

En 1919 se adaptó por primera vez al cine en una versión en blanco y negro y desde entonces se han rodado otras películas, además de hacerse adaptaciones para series de televisión y dibujos animados.

 

Ana de las tejas verdes Red Leaf

 

La adaptación más reciente de este libro es la serie en tres temporadas que emite Netflix a nivel mundial, Anne with an E. En ella se tratan temas como el feminismo, el acoso, la inclusión, la tolerancia, la solidaridad y la igualdad de género entre otros muchos que resultan de gran actualidad en nuestra sociedad. 

Si aún no has leído o visto alguna de las películas o series de esta saga con ocho libros, deberías darte prisa en hacerlo porque descubrirás a un personaje realmente entrañable y tendrás la oportunidad de disfrutar de paisajes preciosos. Ana de las tejas verdes transcurre en la isla del Príncipe Eduardo, más concretamente en la aldea ficticia de Avonlea que está inspirada en unas comunidades agrícolas en las que pasó su infancia la autora. Si tienes la oportunidad de viajar a esta isla, no olvides incluir la visita a Green Gables Heritage House, considerada patrimonio nacional y el lugar que inspiró esta historia a su autora.